
Me gusta el cuento del Flautista de Hamelín.
Seguramente la versión mundana, debió ser algo parecido a un tío capaz de atraer a un montón de gente por su flauta. Jejeje.
Y es que en la vida, el tener carisma hace mucho. ¿Pero se tiene, se nace con él o se consigue?
Creo que mi mirada tiene mucha fuerza. Lo sé. Pero ha sido a base de trabajo.
Puedo comunicar cualquier cosa con mi mirada, y a veces es bastante intimidatoria.
Pero no ha sido fácil.
Mi mirada se ha llegado a independizar de mí. Hasta el punto, de revelar mis más oscuros pensamientos, mis tan ansiados deseos, mis debilidades, mi virtudes...
Al parecer se ha vuelto clara, dejando paso franco de cuanto acontece en mi ser... pero no me importa. Últimamente todo me importa poco... y si a la gente todo le importase menos, su mirada hablaría más por ellos, dejándose de complejos, de tonterías y definitiva liberándose de pesados lastres que no conducen a nada.
Porque como el poder de la mirada no hay nada, ¿lo oyes?,¡¡ nada¡¡¡
Mrgreen

1 comentario:
las flautas es lo que tienen... jajajajajaja
la mía da miedo a primera vista... la mirada, digo
luego, en cuanto miras un poco más allá, descubres que no
pero vamos... no sé...
me tachan de borde... yo borde!
habrase visto...
BSS!
Publicar un comentario